La disparada del precio del gasoil —que acumula una suba del 25% desde la segunda quincena de marzo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente— golpea de lleno a las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y profundiza una crisis que ya viene de lejos, agravada por la decisión del Gobierno de Javier Milei de eliminar los subsidios al transporte. Algunas líneas ya redujeron sus frecuencias hasta un 30%, lo que genera largas filas esperando en las paradas, quejas generalizadas de los pasajeros y un servicio cada vez más caro y más deteriorado.
El problema de fondo es una brecha que las jurisdicciones no contemplan, porque el precio mayorista del gasoil —el que pagan las empresas comprando directamente a las petroleras— está hoy por encima de los $2.100 por litro, mientras que en las planillas de cálculo de las Secretarías de Transporte de Nación, Ciudad y Provincia figura en $1.744. Esa diferencia de más de $350 por litro impacta sobre un consumo mensual de 42,5 millones de litros para el sector en todo el AMBA. Las empresas más chicas son las más afectadas, ya que, a diferencia de las grandes, no tienen acceso al crédito para financiar la compra al contado y se ven obligadas a negociar con las petroleras en condiciones mucho más desfavorables.
La crisis no es nueva. En los últimos cuatro años dejaron de circular 3.000 colectivos en el AMBA —el parque pasó de 18.500 a 15.500 unidades— y el uso del transporte público cayó un 12% en el último año (por el aumento constante y por encima de la inflación de los boletos, lo que obligó a mucha gente a opciones de transporte alternativas, y la pérdida de empleos en la industria y el comercio, que hace que viaje menos gente), lo que equivale a más de 1,1 millón de pasajeros diarios menos.
A la presión del combustible se suma el atraso en el pago de subsidios por parte de Nación. El Estado nacional destina unos $90.000 millones mensuales a las empresas y cubre aproximadamente el 65% del costo final de los boletos, pero el anticipo de abril correspondiente al 1° de este mes todavía no fue acreditado. Las cámaras del sector remitieron una carta al secretario de Transporte, Fernando Herrmann, para reclamarle la liberación de esos fondos, así como una actualización del valor del gasoil reconocido en la estructura de costos.
El titular de la Cámara de Empresas de Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba), Marcelo Pasciuto, advirtió que este miércoles 8 de abril podría no haber colectivos si no se regulariza el pago, en lo que constituiría un nuevo lockout patronal. «Es un monto muy importante para pagar los sueldos y no se acreditó ni un peso», señaló. Según explicó, las empresas deberían recurrir a descubiertos bancarios o acordar tolerancia con los sindicatos para abonar los haberes con atraso.

