Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) alertaron que la actividad acumula una caída cercana al 25% y que el sector todavía no logra recuperar los más de 120.000 puestos de trabajo perdidos en medio de la paralización de la obra pública y las dificultades para acceder al financiamiento.
El diagnóstico fue realizado por el presidente de CAMARCO, Gustavo Weiss, quien señaló que la reducción de la inversión estatal llevó a la obra pública a niveles mínimos históricos, afectando directamente a uno de los sectores que tradicionalmente funciona como motor del empleo formal. Según explicó, la actividad privada tampoco logra compensar el freno de los proyectos impulsados por el Estado nacional.
La crisis no solo impacta en las empresas constructoras. La caída de las obras también golpea a toda la cadena productiva vinculada al sector, desde fabricantes de materiales e insumos hasta pequeñas empresas proveedoras de servicios. Menos obras significan menor producción, menos inversión y una menor demanda de mano de obra, lo que profundiza las dificultades para recuperar el empleo perdido.
Otro de los problemas señalados por el sector es la falta de acceso al crédito hipotecario de largo plazo. Weiss sostuvo que existe una importante demanda habitacional insatisfecha y que muchas familias podrían acceder a una vivienda propia si existieran líneas de financiamiento sostenibles a 20 o 30 años. Sin embargo, la falta de herramientas crediticias limita la construcción de nuevas viviendas y restringe las posibilidades de reactivación.
La situación también repercute en las refacciones y obras menores. Según explicaron desde CAMARCO, la menor circulación de dinero en la economía y el aumento de los costos de construcción medidos en dólares provocaron una retracción generalizada de proyectos, incluso entre quienes tradicionalmente impulsaban pequeñas obras particulares.
Desde el ámbito laboral, la preocupación crece por la dificultad para recuperar los puestos perdidos. Diversos análisis coinciden en que sectores que muestran crecimiento, como la energía o las finanzas, no generan empleo en una magnitud suficiente para compensar las pérdidas registradas en actividades intensivas en mano de obra como la construcción, la industria y el comercio.
En ese contexto, empresarios y trabajadores coinciden en que la recuperación del sector dependerá de una mayor inversión en infraestructura, la reactivación del crédito a largo plazo y políticas que permitan volver a poner en marcha una actividad que históricamente ha sido una de las principales generadoras de empleo en la Argentina.

