La informalidad promedio en Argentina alcanzó al 45% del universo total de trabajadores durante el segundo trimestre de 2026 según datos procesados por la Universidad Nacional de Rosario a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
El informe, que revela un incremento constante de la precariedad desde el 41,4% registrado a fines de 2023, coincide con un retroceso de la participación de los asalariados y una expansión paralela del cuentapropismo, que pasó a representar el 25,5% de las ocupaciones totales.
El documento además alerta sobre la precariedad del trabajo independiente, debido a que el 65,8% de los cuentapropistas del país opera en la informalidad, mientras que en el sector asalariado la falta de aportes afecta al 37,9% de los empleados.
Asimetrías
Asimismo, el análisis expone una marcada brecha territorial donde las tasas más altas de informalidad se concentran en el Norte y Cuyo.
La Ciudad de Formosa encabeza la falta de registro independiente con un 87,9%, seguida muy de cerca por Gran Tucumán y Tafí Viejo con el 87,6%, Santiago del Estero y La Banda con el 87,5%, Gran Resistencia con el 84% y Gran San Juan con el 83%.
En el extremo opuesto, los niveles más bajos se ubican en la Ciudad de Buenos Aires con un 32,8% y en la región patagónica, donde la presencia de industrias de alta productividad como los hidrocarburos en Neuquén deprime la informalidad total al 26,4%.
Esta asimetría geográfica también se replica de forma interna dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras que en CABA la informalidad total es del 26%, en los partidos del Conurbano bonaerense el índice general trepa al 47,5%, un fenómeno impulsado de forma directa por un 70,2% de precariedad en el empleo independiente.
Los investigadores señalan que estas diferencias no se deben a la cantidad de cuentapropistas de cada jurisdicción, sino fundamentalmente a las estructuras de producción locales, el tamaño de las firmas y la influencia del empleo público que amortigua los índices en provincias como La Rioja y Catamarca.
Los más afectados
A su vez, el trabajo puntualizó que la informalidad no golpea por igual a todas las actividades. En esta línea, el servicio doméstico encabeza los índices de precarización con un 77,4% de trabajadoras no registradas, seguido por el sector de la construcción que presenta un 76,2%. Mientras que el rubro de la gastronomía y el alojamiento exhibe un 63,9% de informalidad y el comercio llega al 54,7%.
Como contrapartida, las actividades vinculadas a los servicios profesionales, científicos y técnicos muestran los niveles de formalización más altos del estudio, con una tasa de empleo informal de apenas el 19,2%.

