El gremio petrolero paralizó las actividades y bloqueó los accesos a la planta de Amarilla Gas ante el anuncio de 20 despidos y el posible cierre definitivo del establecimiento. Este martes habrá una audiencia en el Ministerio de Trabajo para intentar encontrar una solución al conflicto.
Unos 20 trabajadores de Amarilla Gas podrían perder sus empleos ante la decisión empresarial de cerrar las operaciones de fraccionamiento y envasado de garrafas en la planta ubicada sobre la Ruta Nacional 5. Frente a esta situación, el Sindicato del Petróleo, Gas y Biocombustibles de Bahía Blanca y La Pampa inició un paro total de actividades y bloqueó los accesos al establecimiento.
El conflicto afecta a una planta que cuenta con aproximadamente 40 empleados. Según denunció el secretario general del gremio, Gabriel Matarazzo, la suspensión de las tareas de fraccionamiento sería el primer paso hacia el cierre definitivo de las instalaciones.
«Hoy están anunciando que van a cerrar el fraccionamiento, como un primer paso que va a ser seguido de un cierre definitivo. Por eso convocamos al paro. Nosotros tenemos unos 40 trabajadores y en esta primera medida están despidiendo a 20», explicó.
La medida sindical mantiene paralizada la actividad y la distribución de garrafas y cilindros, con los camiones inmovilizados dentro del predio. Los trabajadores reclaman alternativas que permitan preservar las fuentes laborales.
Para este martes 27 de octubre, a las 11, está prevista una audiencia en la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo bonaerense, donde el doctor Fernando Antonelli recibirá a representantes de la empresa y del sindicato para analizar el conflicto.
Matarazzo anticipó que el paro continuará hasta que se abra una negociación que contemple opciones distintas del cierre.
«Seguiremos con el paro total de actividades, los camiones no se van a mover, no vendemos a nadie, hasta tanto podamos entrar en una negociación verdadera», advirtió.
El dirigente también denunció la falta de inversiones y el deterioro de las instalaciones. Amarilla Gas, cuya casa matriz se encuentra en Resistencia, Chaco, cuenta además con una planta de gas propano que dejó de funcionar después de una explosión ocurrida años atrás.
Matarazzo sostuvo que la empresa abandonó el mantenimiento del establecimiento durante las últimas dos décadas.
Finalmente, advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales que tendría la pérdida de estos empleos, cuyas remuneraciones, según indicó, superan los tres millones de pesos mensuales.
La audiencia de este martes será una instancia clave para conocer la posición empresarial y determinar si existen alternativas que permitan garantizar la continuidad laboral de los trabajadores afectados.

