La fábrica de tractores adeuda hasta tres quincenas y la negociación con los operarios terminó el lunes 2 de noviembre sin acuerdo, mientras vecinos organizan una colecta para las familias.
La crisis de Pauny, la histórica fábrica de tractores de Las Varillas, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Con salarios atrasados, una fuerte caída de la producción y más de 400 familias afectadas, el conflicto laboral amenaza con profundizarse.
Este lunes 2 de noviembre, una nueva instancia de negociación entre representantes de la empresa y los trabajadores terminó sin acuerdo.
La deuda salarial alcanza las tres quincenas en algunos casos y crece el malestar entre los operarios.
Desde temprano, trabajadores, familiares y vecinos se concentraron este lunes en Las Varillas frente a las oficinas del Ministerio de Trabajo de Córdoba. Después, marcharon por las calles para visibilizar el reclamo.
La llegada de los propietarios a la audiencia estuvo marcada por momentos de tensión.
Fue cuando uno de los empresarios recibió insultos y le arrojaron agua cuando ingresó al encuentro.
La protesta también alcanzó posteriormente su domicilio, donde aparecieron pintadas con insultos y agravios.
El viernes anterior, la empresa había depositado apenas 100 mil pesos a cada trabajador, monto insuficiente frente a las tres quincenas adeudadas que acumulan algunos empleados.
Desde la compañía sostienen que no cuentan con los recursos económicos necesarios para afrontar los compromisos. Sin embargo, la demora en los pagos golpea directamente a cientos de hogares.
La dimensión social de la crisis quedó expuesta con una iniciativa solidaria que comenzó a circular entre los habitantes de Las Varillas. Bajo la consigna “Las Varillas abraza a las más de 400 familias trabajadoras de Pauny”, vecinos organizaron una colecta. La convocatoria recibe alimentos no perecederos, leche, artículos de higiene personal, productos de limpieza y pañales.
Las donaciones se reúnen en un garaje particular ubicado en Roque Sáenz Peña 466.
El conflicto laboral tiene un trasfondo económico que viene encendiendo las alarmas desde hace tiempo.
La empresa acumula una deuda bancaria superior a los 30.800 millones de pesos y más de 1.000 millones en cheques rechazados.
A ese escenario se suma una fuerte caída de las ventas y dificultades para sostener el ritmo de producción.
Según cuentan, la llegada de tractores de origen chino, comercializados a valores considerablemente inferiores, también impactó sobre la demanda.
Frente a toda esta situación, hay números que también hablan y dan cuenta del cambio de escenario.
En septiembre, por ejemplo, se patentaron apenas 24 tractores Pauny, muy lejos de los más de 200 mensuales que llegó a comercializar la compañía.
La fábrica, que supo producir cerca de 2.000 unidades anuales, enfrenta ahora una actividad muy reducida.
Lo cierto es que las dificultades repercuten sobre trabajadores, proveedores y otros sectores económicos vinculados con la industria.
La semana pasada, la empresa había comunicado al personal que dispensaría a los trabajadores de concurrir a la planta los días 28, 29 y 30 de octubre de 2026.
En aquella comunicación, Pauny argumentó que atravesaba una disminución de la actividad productiva y que no podía desarrollar normalmente las tareas industriales.
También aseguró que mantendría las condiciones salariales acordadas y que realizaría gestiones para normalizar la producción.
Por su parte, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) denunció incumplimientos de distintas obligaciones legales.
Entre ellos, mencionó salarios impagos y falta de depósitos de aportes correspondientes a obra social, cuota sindical, seguro convencional y jubilaciones.
El gremio también señaló la falta de pago de contribuciones y de cuotas alimentarias que habían sido descontadas de los recibos de sueldo, pero no transferidas a las cuentas correspondientes.
Sigue el reclamo desde la fábrica
Mientras continúa la incertidumbre sobre el futuro de la compañía, los empleados buscan sostener el reclamo y obtener respuestas sobre los salarios pendientes.
Según pudo saber este medio, este martes 3 de noviembre los trabajadores tenían previsto presentarse nuevamente en sus puestos, con la intención de continuar la lucha desde el interior de la fábrica.
Cabe precisar que Pauny representa la continuidad de una tradición industrial que tuvo a Zanello como emblema.
Tras la quiebra de aquella empresa, un esquema asociativo permitió recuperar la producción de tractores en Las Varillas en 2002.
Más de dos décadas después, aquella industria vuelve a atravesar un momento crítico. Esta vez, con cientos de trabajadores a la espera de cobrar sus salarios y una comunidad que comenzó a organizarse para ayudar a sus familias.

